Cálido invierno.
El amor acarició mis labios,
secos, partidos, agrietados.
Tocó mis manos,
frías, duras, inertes.
Se asomó dentro del pecho,
y miró con su dulzura mi corazón,
triste, imperceptible, silencioso.
Y sólo bastó que el amor
se me acercara,
me estrechara,
me abrazara,
me besara,
y me hiciera suya,
para que mis labios
se humectaran y sonrieran,
mis manos revivieran
y mi corazón latiera,
al ritmo de la felicidad.
Amor, ¡Feliz Año Nuevo!
Hojas muertas.
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Como aquellas hojas
de los árboles de mi calle,
que amarillean en otoño
y se tornan secas y pálidas,
así se convierten mis palabras,
que quieren ser de a...
Hace 2 semanas







1 comentarios:
es bueno saber que haz encontrado la felicidad de nuevo
sigue adelante
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